¿Quiénes somos?

Maribel Gámez

Maribel Gámez Cruz

Colegiada nº M-20.812

Psicóloga General Sanita-ria con Especialidad Clíni-ca y catorce años de expe-riencia en centros sanita-rios y consulta propia. Li-cenciada en Psicología y en Psicopedagogía, está en posesión del Certifica-do de  Aptitud Pedagógica 

Blanca de la Torre

Blanca de la Torre Fernández

Colegiada nº M-18.741

Psicóloga General Sanitaria con Especialidades Clínica y Educativa, con dieciséis años de experiencia en centros sanitarios. Licenciada en Psicología, está en posesión del Certificado de Aptitud Pedagógica  y se encuentra acreditada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid como Psicóloga Experta en

y el Certificado Profesional en Coaching para titulados en Psi-cología, entre otros. Ha cursado diversos másteres, entre los que destaca ‘Experto en terapia de conducta infantojuvenil’.

 

Su orientación práctica psicológica es de corte conductual.

Es colaboradora de la Plataforma contra el Estigma de la En-fermedad Mental ‘Xq somos 1+’ y colaboradora habitual en nume-rosos medios de comunicación de ámbito nacional: Malasmadres, El País, El Mundo, El Diario, Cadena SER, COPE…

Intervención Social. Ha cursado diversos másteres, fundamental-mente de salud mental e intervención psicosocial, entre los que destaca ‘Experto en terapia de conducta infantojuvenil’. Y es tam-bién experta en Técnicas de reestructuración cognitiva.

 

Su orientación práctica psicológica es cognitivo-conductual.

Es Miembro Activo desde 2006 de la UDS Salud Mental de Plena Inclusión y autora de literatura infantil pedagógico-terapéutica.

Las sesiones suelen tener una frecuencia semanal al principio

Las sesiones suelen tener una frecuencia semanal al principio

¿En qué consiste la primera sesión?

La primera sesión está dedicada a crear un espacio en el que la persona que pide ayuda pueda explicar qué es lo que le ocurre. En ella se realizan preguntas con la finalidad de que el psicólogo pueda comprender de manera clara qué es lo que la persona quiere conseguir, centrándose en su demanda y en investigar acerca de las áreas de la vida de la persona que puedan estar influyendo en el problema. Ese diálogo entre los dos ayuda al psicólogo a tener la información necesaria para poder dar una primera impresión, en esa misma sesión, basada en su opinión profesional y en la forma en que enfocaría el problema para resolverlo, según su orientación.

 

Tras fijar los objetivos conjuntos se habla de las condiciones de la terapia, tales como la frecuencia y el formato deseado de las sesiones, que podrán ser presenciales, on-line o una mezcla de ambas, dependiendo del caso. También se proporcionan en esta primera sesión documentos esenciales para que el paciente tenga toda la información relativa a la terapia, como “el consentimiento informado para el proceso terapéutico”, en el que se explican en qué condiciones transcurrirá, así como información sobre protección de datos donde se asegura la correcta gestión de la información recibida, información que, por su naturaleza íntima, es totalmente confidencial.

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Dentro del proceso terapéutico.

 

La terapia psicológica pasa por cuatro fases: evaluación, devolución, tratamiento y desvanecimiento. La primera de ellas consiste en investigar sobre el problema, haciendo las preguntas pertinentes para que el psicólogo pueda entenderlo en profundidad y saber cómo abordarlo de cara a la puesta en marcha del tratamiento. Esta fase de evaluación puede durar entre 3 y 5 sesiones, dependiendo el caso. La segunda fase se centra, la de devolución, una vez recogida y analizada toda la información necesaria, en que el psicólogo haga una explicación del problema, es decir, de su origen y mantenimiento para que el paciente entienda qué mecanismos subyacen a aquello que le ocurre. También se esbozan cuáles serían las líneas generales del tratamiento. Esta fase puede durar 1 o 2 sesiones aproximadamente. Pasados estos dos momentos comienza el tratamiento. En él se dan pautas concretas de cambio para la consecución de los objetivos.

La autoobservación es esencial en terapia

La autoobservación es esencial en terapia

Cuando hay datos claros de que se va consiguiendo lo que el paciente demandaba en la primera sesión se llega a la última fase, la fase de desvanecimiento, en la que se espacian las sesiones. La idea de estas sesiones espaciadas en el tiempo es realizar un seguimiento de que, efectivamente, las mejoras conseguidas se mantienen. Nuestra forma de trabajar se basa en centrarnos en solucionar los problemas del presente y, por lo tanto, las preguntas van encaminadas a entender el problema en ese momento aunque también se puedan hacer preguntas sobre el pasado para conocer cómo han influido en el presente aprendizajes anteriores.

Para que la terapia marche bien, es decir, que se vaya en la dirección de conseguir los objetivos iniciales, es esencial que se trabaje mano a mano. La terapia es efectiva cuando se concibe como una colaboración entre paciente y terapeuta. La capacidad de autoobservación del paciente en su día a día es esencial para recabar la información que se necesita para conseguir los objetivos. Para aumentarla, en muchas ocasiones, se mandan pequeñas tareas entre sesiones.

Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Reg. nº CS11031

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