FARMACOS PARA TRATAR LA TRISTEZA: ANTIDEPRESIVOS

Maribel Gámez, 2-4-2022

La depresión como trastorno mental

Una tela de araña, un muro de piedra que no deja ver a través de él, un pozo oscuro. Son algunas de las metáforas que eligen las personas que sufren depresión para describir cómo viven el día a día padeciendo este problema de salud mental. La sensación subjetiva de quien la padece transmite un mundo gris, triste, sin incentivos e ilusiones. Desafortunadamente, cohabitan con sensaciones tristes y desagradables un gran número de personas de la población mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, padecen este problema 300 millones de personas en todo el mundo.

En nuestro país, España, a mediados de 2020, había 2,1 millones de personas con un cuadro depresivo, el 5,25 % de la población mayor de 15 años de todo el país, según la Encuesta europea de salud, cuyos datos difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE) en abril del pasado año. De todas ellas, 230.000 personas sufrían una depresión grave.

Fármacos para la tristeza: antidepresivos
Fármacos para la tristeza: antidepresivos

Los adolescentes y las personas de edad avanzada son las más afectadas por este problema cuyos síntomas se caracterizan, según los manuales diagnósticos, por un estado de ánimo triste, pérdida de placer o interés por actividades, cambios en los patrones de sueño y falta de concentración, entre otros signos. En general, se trata de una pérdida de conexión placentera y estimulante con el mundo, que se vuelve un lugar falto de incentivos que despierten el placer o el interés. Sin motores en la vida cuesta mucho vivirla.

Pero, ¿cómo llega una persona a sufrir depresión? ¿Existen uno o varios factores que la desencadenan? No se puede ser rotundo al hablar del origen del problema. ¿Es un asunto biológico? ¿Lo genera un problema social o laboral? Los estudios indican que existen muchas variables implicadas.

Cierta predisposición genética, fuertes estresores vitales, como la pérdida del trabajo o de relaciones significativas, así como patrones o hábitos perjudiciales forman el cóctel que produce este trastorno. Pero no hay que confundir la tristeza, un sentimiento pasajero, con la depresión. Los manuales diagnósticos sitúan en 2 semanas el tiempo que se deben experimentar los síntomas para que se hable de depresión mayor y, además, que exista una afectación significativa en la vida de la persona.

En algunos casos, en las depresiones leves, los síntomas pasan solos, porque la vida se encarga de que la persona salga de ese estado gracias a los cambios a nivel vital que se producen de manera espontánea. Sin embargo, en otras ocasiones, la depresión llega para quedarse mucho más tiempo. ¿Qué se puede hacer para revertir esta situación? 

Fármacos para la tristeza: antidepresivos
Fármacos para la tristeza: antidepresivos

Se ha demostrado que el tratamiento más efectivo para la depresión es la terapia psicológica de corte cognitivo-conductual, efectiva en un 60% de los casos.

Cuando los síntomas se agravan, la ayuda farmacológica junto a la terapia aumenta la efectividad del tratamiento. Y es que el tratamiento farmacológico no siempre es recomendable para resolver este trastorno. Las personas que padecen síntomas leves y cuyo origen es fácilmente identificable, es decir, las que han reaccionado negativamente a un acontecimiento concreto, son las que menos reaccionan a la medicación.

Por otro lado, las depresiones que tienen un componente más fisiológico, con síntomas más severos, son las más adecuadas para el tratamiento combinado con fármacos y terapia psicológica.

Es clave tratar los síntomas depresivos duraderos e intensos, no sólo para el bienestar del paciente, sino porque se ha comprobado que este trastorno pone en riesgo a la persona que lo sufre. La mayoría de los trastornos mentales están asociados a riesgo de suicidio, pero si hay uno de ellos con el que tiene más relación es la depresión.

El Libro Blanco de la Depresión, publicado en 2020 por la Asociación Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), junto a la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), recoge en su informe que una persona depresiva tiene 21 veces más probabilidades de hacerse daño, de ver la muerte como una forma de escapar del dolor y el sufrimiento, que el resto de la población. Es uno de los motivos por los que el tratamiento de la depresión debe ser prioritario en el Sistema Nacional de Salud. Porque podría salvar vidas.

Fármacos para la tristeza: antidepresivos

Hemos hablado en otras entradas de blog sobre de qué manera la terapia psicológica ayuda a las personas depresivas (https://www.centropsimaribelgamez.net/post/terapia-cognitivo-conductual-para-el-trastorno-depresivo-mayor-tdm-i), pero hoy nos queremos centrar en cómo actúan los fármacos para tratar la depresión.

La depresión como trastorno mental

Parece que este problema está ligado a niveles bajos de algunos neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. Los neurotransmisores son mensajeros químicos que mandan información de una neurona a otra y a las células diana del cuerpo, que son las que poseen receptores específicos para ello, y se encuentran en órganos como glándulas o músculos.

Fármacos para la tristeza: antidepresivos

La hipótesis de que niveles bajos de neurotransmisores podrían provocar síntomas depresivos se debe a una casualidad. El consumo de un medicamento antihipertensivo llamado Reserpina, utilizado a partir de los años 50 del pasado siglo, tiene como efecto el agotamiento de las reservas de estos neurotransmisores, lo que provocó en algunos pacientes síntomas depresivos. 

 

A raíz de esta observación se creyó que aumentando la cantidad de estos neurotransmisores los síntomas depresivos, en las personas que los padecían, disminuirían. Y es cierto en un gran número de casos.

A los neurotransmisores se les encuentra en las vías nerviosas del sistema límbico, encargado de regular las emociones, tanto placenteras como desagradables. 

Fármacos para la tristeza: antidepresivos
Fármacos para la tristeza: antidepresivos

Si un regulador de emociones agradables, como la serotonina, experimenta una disfunción conocida como recaptación, que en esencia consiste en la vuelta de la serotonina a la neurona que la ha producido en lugar de conectarse con el receptor específico de la célula diana, se produce la carencia de sensaciones agradables característica de la depresión.

Lo que hace la medicación antidepresiva es evitar la recaptación, permitiendo que el sistema límbico se inunde de neurotransmisores generadores de sensaciones agradables, como la serotonina o la norepinefrina.

Los tipos de antidepresivos más comunes en la actualidad son los inhibidores de la recaptación de la serotonina y los inhibidores de la recaptación de la serotonina y noradrelanina.

Fases del tratamiento farmacológico

Consta de 4 fases y su proceso es largo: fase aguda, de continuación, de mantenimiento y de retirada de fármaco.

 

En la primera de ellas, la llamada fase aguda, la persona que sufre los síntomas comienza con el tratamiento farmacológico con el objetivo de que estos remitan por debajo de un umbral determinado. Esta fase dura entre 8 y 12 semanas.

 

La segunda fase es la denominada fase de continuación, cuya finalidad es evitar las recaídas, tan frecuentes en las personas con depresión, y ayudar al depresivo a volver a una vida funcional sin limitaciones impuestas por el trastorno. Esta fase es larga y variaría entre un período de 6 meses a 1 año a contar desde la remisión completa de los síntomas.

Fármacos para la tristeza: antidepresivos
Fármacos para la tristeza: antidepresivos

La prolongación del tratamiento más allá de los 6-9 meses, directamente relacionado con la cantidad de episodios depresivos que una persona experimenta, es la fase de mantenimiento. A más episodios depresivos, más se prolonga el tratamiento farmacológico.

Llegado el momento de la retirada del fármaco, esta debe ser gradual y durar, por lo menos, 3 meses.

Fluoxetina, Venlafaxina, Sertralina o Paroxetina son ejemplos de los antidepresivos más conocidos. Algunas personas que los toman se quejan de efectos secundarios como somnolencia, aumento de peso, problemas intestinales y disfunciones sexuales.

En el período de tiempo en que la terapia farmacológica hace su trabajo, la psicológica tiene que hacer su parte. Esta consiste en fomentar unos hábitos saludables en la persona depresiva, dotarles de estrategias frente al estrés y, si es necesario, reestructurar ideas erróneas que obstaculicen la consecución de objetivos terapéuticos.

¿Sabías que...

... es bastante común que la depresión y la ansiedad concurran simultáneamente?

Un estado de ánimo triste puede ir unido al miedo a escenarios negativos futuros que pueden hacer que la persona que tiene estos síntomas sufra estos dos problemas psicológicos a la vez.

Puedes consultar información sobre los fármacos que tratan la ansiedad en esta entrada del Blog: 'Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas.'

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