EL APEGO: ¿SABES CÓMO AFECTA A TUS RELACIONES?

Blanca de la Torre, 24-9-2022

El apego

Los seres humanos necesitan un tiempo largo para ser autónomos y realizar los aprendizajes que le permitirán ser capaces de enfrentarse a los retos de la vida. Mientras eso ocurre es vital que se genere un proceso de apego que establezca un vínculo fuerte con aquellos que le cuidan hasta que la persona se vale por sí misma.

Neurobiología del apego

El apego forma parte de los mecanismos biológicos para asegurar la supervivencia de un sistema neurobiológico único, transmitidos a nivel de especie a través de la herencia. 

El apego: ¿Sabes cómo afecta a tus relaciones? Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
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Algunas sustancias como la oxitocina y la prolactina, hormonas muy estudiadas en los momentos del embarazo y parto, se ha descubierto que están relacionadas con el sentimiento de base segura del niño así como con el comportamiento maternal en adultos. Los niveles de oxitocina están aumentados cuando una persona muestra confianza en otra. Se ha visto que si se administra en el sistema nervioso central actúa disminuyendo las respuestas negativas de aislamiento y favorecen el apego.

Estudios con monos han llegado a equiparar el funcionamiento químico del vínculo social que constituye el apego con el funcionamiento de la droga más adictiva que existe: la heroína. Y es que todo organismo posee un sistema opioide en el que operan  una serie de sustancias como la endorfina cuya función 

es eliminar el dolor y generan placer y que se liberan, por ejemplo, cuando se realiza deporte.

Ese funcionamiento puede estar en la base de la búsqueda de la figura de apego cuya cercanía produce placer y su carencia mucho malestar. Justo como operan algunas drogas como la heroína, cuyo poder adictivo se basa en funcionar como si fuera una de estas sustancias existentes en el organismo, lo que explica por qué su consumo es tan difícil de abandonar.

Tipos de apego

En función de las experiencias que vivimos con nuestras primeras figuras de referencia, desarrollamos un tipo de apego 

El apego: ¿Sabes cómo afecta a tus relaciones? Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
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que afecta a la forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Estas vivencias influyen en los rasgos de la personalidad, en la configuración de nuestro autoconcepto, en nuestra forma de entender el mundo e incluso en el origen y la evolución de algunas patologías mentales.

Apego seguro

Entendemos por apego seguro el de aquellos niños cuyos cuidadores principales les transmitieron seguridad y estabilidad a través de sus conductas. Padres o tutores presentes, regulados y responsables, capaces de identificar las necesidades de sus hijos y responder a ellas de forma adecuada. Padres con habilidad para reforzar la autonomía de sus hijos, trasmitir

amor incondicional, ser tolerantes con su ritmo de aprendizaje y educar en base a unos límites que les protegerán de hacerse daño a sí mismos o a los demás.

Estos niños se convierten en personas con una autoimagen ajustada, capaces de confiar en los demás y en sí mismos. Pueden dar y recibir amor, reponerse de las pérdidas, expresarse con naturalidad sin temor a ser juzgados, implicarse en relaciones sanas y cuidarse a sí mismos.

Apego ansioso o preocupado

En este caso los padres no han podido o sabido transmitir de forma estable y constante esa seguridad e incondicionalidad

El apego: ¿Sabes cómo afecta a tus relaciones? Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
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a la que nos referimos en el apego seguro. Estos niños crecen con el temor a la incertidumbre, al castigo o a no cumplir las expectativas de sus figuras de referencia que se comportan de forma ambivalente. Pueden llegar a creer que sólo son queridos si se portan bien o si satisfacen los deseos de las personas de su entorno. Tienden a tratar de compensar estas carencias a través de un estado de alerta siempre activado, cuyo objetivo es controlar aquello que temen.

Estos niños pueden convertirse en adultos con mucha necesidad de control y de aceptación. Esto por lo general, conlleva niveles de autoexigencia y perfeccionismo muy elevados, tendencia a la sobreimplicación y dificultad para identificar y estar pendientes de las propias necesidades, anteponiendo a menudo las de los demás. 

Apego evitativo

Se desarrolla en ambientes en los que no han sido cubiertas algunas necesidades del niño y en los que de alguna manera se ha invalidado la expresión de sentimientos.  Estos padres carecen de habilidad a la hora de conectarse con las emociones de sus hijos. Es frecuente encontrar adultos con apego evitativo que relatan como de pequeños no podían llorar o enfadarse delante de sus padres, o que recuerdan haberse hecho invisibles.

Estas personas asumieron desde niños que no podían contar con el apoyo de sus referentes y optaron por la distancia emocional para sobrevivir, buscando no necesitar a nadie.  Serán adultos con dificultades para implicarse en relaciones íntimas y en general para conectarse con sus propios sentimientos.

El apego: ¿Sabes cómo afecta a tus relaciones? Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
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Apego desorganizado

 

Las personas con este tipo de apego han sufrido situaciones tremendamente dolorosas de niños por las que llegaron a temer realmente por su integridad física e incluso por su vida.  Niños que padecieron o fueron testigos de malos tratos de forma recurrente, negligencia o abusos de todo tipo.

La vulnerabilidad a la hora de desarrollar patologías es mucho más elevada en personas que han tenido este tipo de apego.

Tratamiento

El apego se puede restaurar a través de la construcción de nuevas relaciones seguras y estables.

En algunos casos las personas que han padecido en su niñez apegos disfuncionales pueden requerir terapia, pero como siempre, va a depender del grado en que esa persona haya generado patrones de conducta más o menos adaptativos y de las limitaciones que esto pueda acarrear en su vida.  

Durante la terapia, se trabaja para que los pacientes comprendan lo que les ocurre y desarrollen repertorios de conducta efectivos que les orienten hacia lo que necesitan para ser más felices.

Asimilan que ellos no son lo que les ocurrió, sino lo que deciden hacer con aquello que ocurrió, aprendiendo a sostenerse por sí mismos y a establecer vínculos saludables. 

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