FÁRMACOS PARA TRATAR LA ANSIEDAD: BENZODIACEPINAS

Maribel Gámez, 5-3-2022

Las dos caras de la ansiedad

Cuesta entender que algo tan desagradable aparezca con la idea de protegernos. La ansiedad, ese estado caracterizado por desagradables síntomas físicos (sudor, palpitaciones, nudo en la garganta o el estómago, mareos), cognitivos (pensamientos de miedo hacia el inminente futuro) y motores (necesidad de huir o escapar de la situación en la que uno se encuentra inmerso), es un mecanismo de defensa que tienen todos los seres humanos y que sirve para preparar al organismo con el fin de vencer esas dificultades con las que cree que se va a encontrar.

La ansiedad puede ayudarnos a vencer los obstáculos del futuro o convertirse en un problema si se descontrola. De hecho, es la patología psicológica que más aparece en atención primaria, según un estudio publicado en 2020 por el Ministerio de Sanidad que recoge datos de 2017 del Sistema Nacional de Salud español.

Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Es lógico sentir cierta ansiedad ante los resultados de un examen, sobre la posibilidad de pasar o no una entrevista de trabajo o acerca de cómo se va a desarrollar la enfermedad de un ser querido. Cuando esas situaciones pasan, el sistema de alarma que antes estaba encendido, se apaga, volviendo el organismo al estado anterior de reposo. Los síntomas físicos, psicológicos y las ganas de huir de la situación problemática desaparecen. O eso es lo que debería ocurrir, una vez cumplida su función.

Pero no siempre es así. La ansiedad comienza a ser un problema cuando se sigue encendiendo en situaciones donde no hay una amenaza real; como por ejemplo, tener miedo a caer enfermo cuando no hay ningún dato que confirme que eso pueda ser así, o cuando se intensifica de una manera poco proporcional a la situación dada.

Si en un examen la ansiedad es tan alta que resulta imposible concentrarse en la prueba y se abandona sin intentar resolverlo, significa que la ansiedad ha tomado el control y no permite el buen funcionamiento de la persona que la sufre. Ante estas situaciones, que claramente limitan la vida de una persona, los profesionales tienen que actuar para conseguir dejar de sufrir reeducando el sistema de alarma con el fin de que funcione correctamente.

Los profesionales de la psicología trabajan en los trastornos de ansiedad la parte que depende de la actuación de la persona, para conseguir esa reeducación con estrategias que reduzcan los síntomas que la caracterizan. Enseñar al cuerpo a estar tranquilo cuando se enciende esa alarma por error y habituar a la atención a que se focalice en algo diferente al pensamiento  amenazante, hacen que la ansiedad disminuya en intensidad.

Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

En ocasiones, cuando a la persona le resulta muy difícil, por la intensidad elevada de la ansiedad que experimenta, seguir las pautas que el psicólogo le traslada, es el momento de pedir una ayuda extra. Esa ayuda extra ayudará a que baje, durante un período de tiempo determinado, la intensidad del malestar. Así será más fácil tomar el control de la situación y revertir los síntomas ansiosos, quitándole el poder de la toma de decisiones a la ansiedad en esos momentos difíciles.

Fármacos al auxilio

Esa ayuda la proporciona el psiquiatra, un médico especializado en el tratamiento de problemas mentales que ayuda a quien los sufre a través de fármacos que regulan las emociones. 

De esta manera el psicólogo y el psiquiatra trabajan juntos. Pero, ¿qué tipo de fármacos son los que se recomiendan para el tratamiento de la ansiedad?

Las benzodiacepinas son un grupo de fármacos destinados a eliminar o disminuir los síntomas de la ansiedad. Se toman preferentemente por vía oral, aunque también pueden absorberse bajo la lengua, de manera intramuscular o endovenosa.

 

Son los más utilizados en la práctica clínica por su poder tranquilizante e hipnótico, ayudando a conciliar el sueño. Aunque también se utilizan, en menor medida eso sí, como relajantes musculares y para el tratamiento de los procesos de abstinencia del alcohol y otras drogas.

Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Las benzodiacepinas aparecieron en los años 60 del siglo pasado en sustitución de los barbitúricos que provocaban, como efecto secundario habitual, una gran dependencia de ellos. Las más conocidas son el Lorazepam, cuyo nombre comercial es Orfidal o Ativan y el Alprazolam comercializado como Valium o Trankimazin.

¿Cómo actúan cuando entran en el cuerpo? Las benzodiacepinas se absorben rápidamente en el organismo acumulándose en los tejidos grasos que van liberando su acción lentamente. Su mayor efectividad se sitúa entre la media hora y las dos horas tras haberlo consumido.

¿Qué hacen las benzodiacepinas para ser tan efectivas a la hora de tratar la ansiedad o los problemas del sueño?

Lo primero que hay que saber es que afectan a un neurotransmisor llamado GABA (ácido gamma- aminobutírico). Los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten información de una neurona a la contigua. Ayudan a las neuronas a comunicarse entre sí enviándoles mensajes químicos para que inhiban o potencien sus funciones.

El GABA inhibe o reduce la actividad neuronal para evitar que las neuronas se sobreexciten en momentos de ansiedad o de miedo. Ya realizan de manera natural un trabajo de calmar a las neuronas en momentos en los que el organismo está alterado. Las benzodiacepinas se unen a un tipo de receptor de GABA llamado GABA-A, potenciando la función inhibitoria del neurotransmisor y afectando no selectivamente a diferentes funciones cerebrales.

 

Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Aunque la mayoría de personas pueden consumir esta medicación sin que le cause un problema de adicción, hay otras personas, con historial de adicción en otras áreas que sí son proclives a que esto ocurra. Es decir, pueden provocar dependencia y también tolerancia en tratamientos prolongados en el tiempo generando que las dosis tengan que aumentarse para que el efecto ansiolítico o hipnótico sea el mismo.

A través de esta ayuda química los psicólogos podemos trabajar mejor con el paciente, ya que disminuye su sufrimiento. Es el momento propicio para que el paciente pueda aprender las estrategias necesarias para gestionar esa alarma estropeada que es a veces la ansiedad.

 

Cuando la persona con ansiedad ya ha vivido con éxito la gestión de varias situaciones disparadoras está preparada para ir abandonando, progresivamente, tanto la medicación como espaciando las sesiones de terapia psicológica.

 

Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
Fármacos para tratar la ansiedad: benzodiacepinas. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Lo que consiguen las benzodiacepinas es ayudar y potenciar lo que el GABA hace, provocando un efecto sedante, amnésico y disminuyendo la intensidad de todas las emociones. Su acción es muy rápida, por lo que es especialmente eficaz para tratar a personas cuya ansiedad es especialmente intensa.

Como comentaba antes, estos medicamentos deben utilizarse por períodos limitados de tiempo, hasta que la persona que sufre la ansiedad tenga herramientas para manejarla por sí mismo. La Agencia Española del Medicamento recomienda no traspasar la frontera de las 8-12 semanas en su consumo, incluyendo su retirada habitual siempre de manera progresiva. 

¿Sabías que...

... la depresión, en algunas personas, viene acompañada también de síntomas ansiosos? En estas   ocasiones se suelen combinar fármacos antidepresivos, como la Fluoxetina o el Citalopram, junto con benzodiacepinas, ya que parece que aumenta la efectividad del tratamiento sobre todo en la etapa temprana de la depresión.

Las dosis de ambos fármacos, ansiolíticos y antidepresivos, deben ser calculadas por el psiquiatra según las particularidades de la historia clínica de cada persona. Las revisiones periódicas para ajustar las dosis y la información sobre posibles efectos adversos forman parte del cuidado esencial durante el tratamiento. 

 

Si quieres saber más...

Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
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