EL SÍNDROME DEL TRABAJADOR QUEMADO

Blanca de la Torre, 8-6-2022

Definición

El síndrome de burnout, también conocido como síndrome del trabajador quemado, ha sido incluido recientemente en la clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) de la OMS. Se trata de una enfermedad de índole estrictamente laboral y consiste en el padecimiento de un estrés crónico por estar sometido a una intensa presión en el trabajo.

Las psicólogas e investigadoras Maslach y Jackson conceptualizaron en 1982 este trastorno desde una perspectiva tridimensional, cuya sintomatología se manifiesta principalmente por:

El síndrome del trabajador quemado. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
El síndrome del trabajador quemado. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez
  • Agotamiento emocional, que se define como cansancio y fatiga que puede manifestarse física y/o psíquicamente incluso desde el comienzo del día. La sensación que se describe es la de no poder dar más de sí mismo a los demás.

 

  • Despersonalización, que se entiende como el desarrollo de sentimientos, actitudes y respuestas negativas, distantes y frías hacia otras personas que pueden ser los miembros del equipo con el que se trabaja y/o las personas destinatarias del trabajo. Hay una gran pérdida de motivación y desaparece el compromiso hacia las actividades y hacia las demás personas.

  • Baja realización personal, que consiste en la falta de logro personal en el trabajo y se caracteriza por una dolorosa desilusión para dar sentido a la actividad laboral, con sentimientos de fracaso y baja autoestima.

Como en todas las afecciones mentales, existe un rango variable en cuanto a la gravedad de la sintomatología. En los casos más leves puede limitarse a un bajo rendimiento no coherente con la capacidad de la persona, molestias somáticas o irritabilidad. En el otro extremo, puede provocar un trastorno de ansiedad, depresión, abuso de sustancias e incluso ideas de suicidio.

Factores de riesgo

Existe una mayor incidencia de esta problemática en sectores laborales que se dedican a la atención al público, aunque puede aparecer en cualquier tipo de trabajo si se dan una serie de factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas a padecer el síndrome. Dichos factores pueden ser externos o internos.

Los factores externos tienen que ver con los estresores del entorno organizacional como por ejemplo el puesto de trabajo a desempeñar, el clima laboral, el salario, los incentivos o la estrategia de la empresa. Cobran especial importancia las relaciones interpersonales: Sufrir abusos o arbitrariedad en el trato por parte de superiores jerárquicos, verse obligado a mantener interacciones tensas o competitivas con los compañeros de trabajo, el efecto de contagio social del propio síndrome de estar quemado, tratar a menudo con usuarios difíciles o tener relaciones conflictivas con los clientes, son algunos de los factores, que pueden perturbar gravemente la estabilidad mental del trabajador.

El síndrome del trabajador quemado. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Los factores internos tienen que ver con las características personales del individuo. Algunos de los rasgos que predisponen a padecer el síndrome son: La tendencia a la sobreimplicación emocional, baja autoestima, un alto grado de perfeccionismo y autoexigencia, elevada necesidad de control, gran altruismo, idealismo y empatía, rigidez mental o el hecho de sentirse indispensable.

 

Cabe destacar la distinción que realiza la psicoterapeuta Babette Rothschild entre la empatía consciente y la no consciente. La empatía consciente es la capacidad deseable que nos permite entender las experiencias ajenas y comprender el estado en el que se encuentran los demás. Hablamos en este caso de una empatía sana y adaptativa.

El síndrome del trabajador quemado. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Sin embargo, la empatía no consciente nos lleva a experimentar vicariamente (aprendizaje social) el estado de la otra persona de forma inconsciente.

 

Vivir esos sentimientos de manera inadvertida no permite modularlos, produciéndose un fuerte impacto emocional y somático que origina “la infección emocional” al absorber los sentimientos de malestar de los clientes-usuarios-compañeros, siendo muy fácil caer en ella, sobre todo si el trabajo está relacionado con la atención sanitaria, educativa o social.

Como intervenir

Forma parte de la responsabilidad de la empresa disminuir el impacto de los estresores laborales que parten de la organización de la misma, aunque en muchos casos desgraciadamente no se le atribuye la importancia que merece, siendo notable el número de bajas en diversos sectores y el consumo de psicofármacos para tratar de superar la presión que supera la capacidad de afrontamiento del trabajador.

El mero hecho de saber detectar los síntomas de este síndrome, puede ayudar a prevenirlo. Aprender estrategias para adaptarse de forma más eficaz a los estresores laborales forma parte de los factores de protección de los que se puede dotar a la persona que lo sufre o que se encuentra en riesgo de padecerlo.

 

Como cualquier tratamiento, ha de ser individualizado y ajustado a la problemática específica que presente la persona.

El síndrome del trabajador quemado. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Siempre atendiendo a las particularidades de cada caso, será necesario adquirir habilidades de autocuidado, aprender técnicas de autorregulación emocional, mejorar las habilidades sociales, ajustar la interpretación de los acontecimientos a la realidad, identificar y gestionar el diálogo interno, y especialmente aumentar la autoconciencia para tener un mayor control sobre la forma de reaccionar ante los estímulos a los que nos enfrentamos cada día en el entorno laboral.

¿Sabías que...

Podemos aprender a través de nuestras propias experiencias, pero también de las ajenas, a través de la observación y de la información que nos llega acerca de lo que les sucede a otros. Esto es lo que llamamos aprendizaje vicario.
 

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