Cuando los psicólogos damos un consejo a un amigo o a un familiar rara vez estos siguen nuestras indicaciones. Hay que reconocerlo, no nos hacen ningún caso. Durante un tiempo, sobre todo justo cuando terminamos la carrera, momento en que todo el mundo nos pregunta sobre sus problemas, nos ilusionamos al ver que nos escuchan con atención y hacen preguntas sobre lo que les preocupa pensando que les estamos ayudando. Pero rara vez esa conversación provocará un cambio en su vida