El estrés puntual no está relacionado con el desarrollo del cáncer, siendo el estrés una respuesta adaptativa y útil para nosotros. En cuanto al estrés crónico, prolongado en el tiempo, la medicina actual afirma que no es un carcinógeno directo, esto es, un agente que puede provocar una mutación de ADN, y el posterior desarrollo de un tumor, como puede serlo, por ejemplo, el tabaco.