La creciente evidencia científica ha llevado a organismos internacionales, gobiernos y empresas a reconocer que el trabajo puede ser simultáneamente una fuente de bienestar psicológico y un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos mentales. La OMS ha situado esta cuestión en el centro de su agenda, subrayando que un trabajo digno constituye un determinante fundamental de la salud mental, mientras que los entornos laborales deficientes pueden convertirse en escenarios