Durante décadas, la relación entre desigualdad económica y bienestar humano ha ocupado un lugar central en las ciencias sociales. Desde la sociología hasta la economía del comportamiento, numerosos investigadores han defendido la idea de que las sociedades más desiguales tienden a presentar peores resultados en salud mental, cohesión social y satisfacción vital. Sin embargo, un estudio reciente liderado por Nicolas Sommet, cuestiona esta relación.