Crespo-Facorro llama la atención sobre la necesidad cada vez más imperiosa, en el ámbito de la práctica científica del cuidado de la salud mental, de sustituir progresivamente los modelos diagnósticos basados en síntomas, como es el caso del celebérrimo DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition) de la American Psychiatric Association, por los basados en causas mediante la utilización de biomarcadores estructurales, funcionales y genéticos.