Maribel Gámez colabora en Vozpópuli sobre los problemas del uso de las redes sociales
- Centro de Psicología Maribel Gámez

- hace 7 días
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En relación a la propuesta de varios gobiernos de vetar el acceso a redes sociales a menores de 16 años, el medio digital Vozpópuli publicó el pasado domingo 22 de febrero un interesante artículo sobre los problemas, sobre todo de adicción, que afectan a los usuarios de redes sociales, tanto adultos como menores.
En el mismo, con el título ‘Las redes sociales también desprotegen al adulto: ¿habría que prohibirlas?’, se recaba la opinión de varios profesionales de la psicología, entre los que se encuentra Maribel Gámez. La periodista, Paula Marcos, remitió un cuestionario al respecto del que se publicaron las cuestiones más relevantes.
Por su interés, reproducimos íntegro el cuestionario y las respuestas de la directora del Centro de Psicología Aplicada.
Pregunta: Se ha hablado mucho de la vulnerabilidad de los menores en las redes, pero, ¿están los adultos también desprotegidos?

Maribel Gámez: Aunque los menores están en el foco de las medidas de protección por su mayor vulnerabilidad, los adultos también están expuestos a los efectos negativos de las redes sociales. De esta exposición alerta la Comisión Europea, que en un informe preliminar del 6 de febrero de 2026 refiere que el diseño adictivo de una de las redes sociales más usadas, Tik Tok, infringe la Ley de Servicios Digitales (DSA). Esta Ley regula el funcionamiento de las plataformas online con el fin de proteger a sus usuarios. La Comisión pone sobre la mesa que los algoritmos con los que está diseñada esta red social pueden causar comportamientos similares a la adicción tanto en niños como en adolescentes y adultos.
P.: ¿Cree que existe un consumo responsable entre la población o, por el contrario, pasamos demasiado tiempo delante de la pantalla?
M.G.: Los estudios sobre la prevalencia de conductas adictivas de las redes sociales están dando ya algunos datos sobre el asunto, aunque queda mucho por investigar. Un metaanálisis cuya muestra ascendió a más de dos millones de personas concluyó que casi el 18% de personas presentaba comportamientos similares a los de una adicción.

Otros estudios habla de un porcentaje menor de estos síntomas, pero encuentran porcentajes significativos de uso problemático severo o moderado de las redes sociales. La observación de nuestro alrededor también nos da pistas sobre cómo responder a esta pregunta.
Por ejemplo, cuando accedes al metro y echas un vistazo a tu alrededor, ¿qué es lo que la gente está haciendo mayoritariamente? Mirar el móvil pasando el dedo rápidamente por la pantalla en un movimiento que indica que está viendo contenido de muy baja duración, probablemente vídeos cortos, cortísimos, en redes sociales.
Así que la literatura sugiere que hay un problema para ejercer un consumo responsable del uso del móvil y, en concreto de las redes sociales. De esta manera, los adultos nos convertimos en modelos de uso poco regulado para los menores de nuestro alrededor.
P.: ¿Qué perfiles de adultos son más vulnerables a los peligros digitales y por qué?

M.G.: Las personas con problemas psicológicos son especialmente vulnerables a los peligros digitales. La cuestión es que personas que sufren ansiedad o depresión pueden hacer un uso del mundo digital que acreciente sus problemas, ya que pueden usar estos dispositivos como una forma de evadirlos y, como consecuencia, no buscan ayuda con el fin de solucionarlos; lo que puede terminar en un patrón compulsivo y en la cronificación de sus problemas.
Otras personas se pueden ver profundamente afectadas por las consecuencias psicológicas que acarrean las aplicaciones diseñadas para sustituir los vínculos humanos como, por ejemplo, Replika o Character AI. Si se usan estas aplicaciones se pueden desarrollar problemas como la dependencia emocional de manera similar a como se desarrollaría con otro humano. La cuestión es que la dependencia emocional de un producto le viene bien a la empresa que lo crea porque mantiene usuarios, pero puede generar dinámicas en algunas personas que afecten a su salud mental.
P.: ¿Qué opinas del auge del contenido creado con IA en estas plataformas, simulando incluso a personas? ¿Cómo afecta a nuestra percepción de la realidad?

M.G.: Creo que evidencia un problema social serio que es la dificultad para establecer vínculos humanos de calidad. Solo hay que fijarse en las cifras de soledad no deseada que arroja el Observatorio Estatal de Soledad No Deseada, que muestran que el 25% de los jóvenes de 16 a 29 años se siente solo y que de este porcentaje un 75% se siente así desde hace más de un año. Simplemente, la tecnología ha encontrado un nicho de mercado interesante que cubrir en esta sociedad, que es el malestar de millones de personas que necesitan relacionarse con los demás y no saben hacerlo.
La cuestión es que cuanto más se relaciona uno con estas plataformas que simulan relaciones humanas más se aleja de la realidad compleja pero satisfactoria que implica el vínculo con otra persona. Las empresas crean productos altamente complacientes y validantes que nunca contradicen al usuario y que siempre están disponibles para ellos; las relacione con los demás se rigen por reglas diferentes, más difíciles pero más satisfactorias vincularmente.
Sin embargo, estos vínculos cara a cara pueden resultar aversivos por su complejidad si la mayor parte del tiempo se está en contacto con simulacros de personas que funcionan a base de interacciones altamente complacientes.

P.: Existen muchos perfiles en las redes de supuestos expertos en medicina, psicología, nutrición… que, en ocasiones, divulgan información que no es del todo correcta. ¿Qué opina de estos ‘influencers’?
M.G.: Desde que sufrimos la pandemia ha habido una concienciación global sobre la importancia de la salud mental y eso ha atraído a personas que buscan notoriedad o beneficios económicos haciéndose pasar por expertos que hablan de un tema que está de moda, pero que no conocen en profundidad. Creo que desde los Colegios Profesionales de Psicología se debería perseguir más y mejor a este tipo de perfiles. A estos influencers les siguen miles de personas que toman decisiones en base a lo que dicen, pudiendo generar un daño en la salud mental de la gente.
P.: ¿Por qué muchos adultos confían en perfiles aparentemente profesionales que luego resultan ser fraudulentos? ¿Cuáles son los principales tipos de estafas en los que caen las personas?

Cuando una persona está sufriendo es más probable que busque soluciones rápidas que alivien su malestar. Este hecho unido a la dificultad de la sociedad en general para diferenciar lo que es científico de lo que no lo es, termina por hacer caer a quien sufre en “terapias” con ninguna validez científica, pseudoterapias. De estas circunstancias pueden aprovecharse las personas que quieren ganar un supuesto prestigio en redes sociales o buscan un provecho económico.
Entre las principales estafas o engaños relacionados con la psicología en redes sociales se puede encontrar la promesa de ofrecer diagnósticos rápidos para problemas psicológicos complejos, como el TDAH o el tipo de apego, usando test psicológicos falsos o simplificados. O, también, la promoción de pseudoterapias que utilizan palabras que suenan a promesas de cientificidad pero que están vacías de rigor como “terapias energéticas o cuánticas”.
P.: ¿Está la sociedad preparada para identificar la desinformación, posibles estafas y otros riesgos entre el contenido que consumen?

M.G.: Muchas personas no lo están. Algunos investigadores hablan de que las capacidades cognitivas que forman parte de la inteligencia, es decir, de la capacidad para entender y transformar el mundo, están debilitándose. Hablo del llamado efecto Flyn inverso, una medida de la inteligencia en todo el mundo que desde el año 2000 está dando datos de que los seres humanos estamos puntuando por debajo que en las anteriores evaluaciones, al contrario que los años anteriores, en los que las puntuaciones eran mayores.
Esto significa que cada vez estamos menos preparados para identificar la verdad de la mentira, la ciencia de la opinión. Esta disminución puede estar relacionada tanto con el inicio de uso de móviles y redes sociales como con una pauperización de la calidad de la enseñanza.
P.: ¿Considera que prohibir o eliminar estas plataformas sería una solución eficiente? ¿Debería desarrollarse una legislación que contemple todos los peligros de las redes sociales?

M.G.:No estoy a favor de prohibir, pero sí de formar adultos responsables que sepan cuidarse de sí mismos. Hay muchos peligros en el mundo y las redes sociales forman parte indisoluble de nuestra realidad; que no siempre es mala, ya que pueden ofrecer apoyo social e información valiosa. Sin embargo, ya no hay marcha atrás, solo hacia delante en el sentido de usar la educación como instrumento base para que las redes sociales no sean un problema. Además es imposible que una legislación contemple todos los peligros que las redes sociales conllevan porque no es asunto fácil.
Por ejemplo: ¿cómo delimitar los contenidos que los usuarios pueden ver sin coaccionar su libertad de acceso a la información? No hay respuestas simples a la pregunta de cómo proteger de los peligros del mundo digital a las personas. Europa, que es la primera que está legislando, no está consiguiendo esa protección, ya que hablamos de que están en riesgo de desarrollar conductas adictivas uno de cada tres jóvenes de entre 12 y 16 años españoles, según una investigación del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI). La solución empieza por uno mismo y la base del cambio es una adecuada educación.

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La verdad es que no deja de asombrarme la cantidad de tonterías que se pueden ver y escuchar en las redes sociales, con gente que se lucra con ellas.
👍👍
Maribel, ¡qué placer leerte! Estoy muy de acuerdo contigo y con tus respuestas al formulario, creo que mediante la observación, como comentas en tus respuestas, podemos ver realmente el uso que se hace del móvil o de los dispositivos electrónicos. Personalmente, a mi alrededor, observo un uso frecuente de videos cortos y observaba un uso excesivo de este tipo de videos en un familiar cercano mío, en la plataforma Tik Tok. Es curioso, según leí hace un tiempo, Tik Tok está programado de manera similar a las máquinas tragaperras, generando esa liberación de dopamina que se produce también cuando se juega. La verdad es que como comentas en el artículo con tus respuestas, las empresas tecnológicas saben cómo aprovechar ciertas…
A mí las redes sociales no me causan mucho problema, tengo la sensación de que las utilizo a mi conveniencia, peroo voy a revisarlo, porque a lo mejor estoy equivocada, si todo el mundo lo dice. Lo de los menores de 16 es otra cosa, la verdad es que ellos no contralan, las redes sociales les controlan.
"La solución empieza por uno mismo y la base del cambio es una adecuada educación." Completamente de acuerdo, pero veo muy difícil que lo hagamos.