• Maribel Gámez

¿NECESITA AYUDA? DIEZ SEÑALES DE ALARMA EN EL ADOLESCENTE QUE NO PODEMOS OBVIAR


Diez señales de alarma en el adolescente que no podemos obviar

Nadie duda que la adolescencia sea la etapa más tumultuosa por la que transita el ser humano. Y tiene sus razones para que sea así. Las dificultades a las que se enfrenta un adolescente pueden generarle altos niveles de estrés y ansiedad que pueden desencadenar problemas añadidos a los que ya tiene. Este período se resuelve al haber logrado una serie de hitos a nivel personal y social que no son fáciles de gestionar, ni para el adolescente ni tampoco para su entorno. Seleccionar a las primeras parejas sexuales, decidir qué itinerarios formativos seguir, lidiar con los cambios físicos propios de la edad, son solo algunos de los retos a los que se enfrentan. Mientras van lidiando con ellos la identidad se va construyendo, poniendo a prueba todo lo que le han enseñado en el hogar, alejándose de la protección de las figuras paternas y acercándose a experimentar la vida dentro de un grupo de amigos que están tan perdidos como él.


Estar atento a si los recursos que posee el adolescente para lidiar con todos estos cambios son suficientes o, si por el contrario, se ve desbordado por los acontecimientos que se suceden en esta etapa, es tremendamente útil para dilucidar cuándo necesita ayuda. Y la clave para saberlo la da su comportamiento. Muchas veces no es fácil distinguir una conducta que es esperable en un adolescente de otra que indica que este se encuentra en una situación de riesgo. Y es porque los adolescentes muestran un comportamiento muy emocional, intenso y expansivo que genera una imagen en la que parece que siempre están en crisis perpetua.

Diez señales de alarma en el adolescente que no podemos obviar

Desobedecer, provocar retos dialécticos constantes, violar las horas pactadas de llegada a casa, ir con amigos que se les dice que no le convienen o buscar su identidad a través de diferenciarse por medio de su aspecto físico, son ejemplos de conductas esperables. Al final están peleándose con el mundo buscando su lugar en él, es lógico que el adolescente no propicie situaciones de acuerdo sino de discusión. Solo a través de ese choque entre sus ideas y las del adulto, es capaz de generar sus propias conclusiones respecto a lo que le rodea. Sin embargo, hay otros comportamientos que no son propios de la etapa sino de alguien que, por el motivo que sea, ya no es capaz de lidiar con lo que le ocurre y necesita ayuda. Su entorno inmediato es el primero de debe reaccionar, hablando con él y buscando el origen de sus dificultades. Si después, a pesar de ese apoyo cercano, los comportamientos no cesan, la ayuda debe proceder de un profesional de la psicología que conozca bien la psique adolescente. ¿Pero cuáles son esas claves o señales?:


1ª - Un descenso brusco y significativo del rendimiento escolar

2ª - Que se infrinja autolesiones, como pequeñas marcas de arañazos o cortes en algunas zonas del cuerpo

3ª - Un comportamiento solitario, que no se le vea capaz de establecer contacto con un grupo y mantener amistades propias de su edad

4ª - Abuso de drogas o alcohol

5ª - Comportamientos que llamen la atención por su extrañeza: como que no quiera salir de su cuarto por miedo a que los demás le vean o que muestre un lenguaje extraño o desorganizado.

Diez señales de alarma en el adolescente que no podemos obviar

6ª - Aumento o descenso significativo del peso corporal en un tiempo relativamente corto

7ª - Dificultades para conciliar o mantener el sueño

8ª - Negativas a enseñar su cuerpo. Por ejemplo, negarse a ir a la piscina o a comprar ropa

9ª - Frecuentes quejas físicas

10ª -Comportamiento constante de carácter agresivo hacia sí mismo y hacia los demás


Si alguna de estas señales está presente en el comportamiento del adolescente muy posiblemente esté sufriendo algún problema con el que no pueda pelear solo. Es importante pedir ayuda en cuanto se perciban este tipo de señales, ya que cuanto más dura el problema, sin ser tratado adecuadamente, más difícil será volver a restablecer la normalidad.


Igual que existen factores que pueden influir negativamente en los adolescentes provocando que sus recursos no sean suficientes para enfrentarse a sus problemas, hay variables de protección que pueden evitar que desarrollen un trastorno psicológico. Entre ellos es especialmente importante que sientan que pueden acudir a algún adulto de confianza al que contar lo que les preocupa. La presión que siente el adolescente al no sentirse en confianza con nadie que crea que le pueda entender, les coloca en una situación emocional insostenible que puede desencadenar en trastornos de ansiedad o problemas más graves. Guardarse los problemas para uno mismo siempre los empeora.

Diez señales de alarma en el adolescente que no podemos obviar

La confianza es un asunto delicado entre padres e hijos que no comienza a establecerse en la adolescencia sino mucho más atrás, desde la etapa infantil. La disponibilidad de los padres a que sus hijos acudan a ellos cuando algo les preocupa debe ser total ya que si perciben que no pueden contar con los adultos comenzaran a consultar sus problemas con chavales de su edad que, probablemente, tampoco sepan resolver bien lo que les ocurre. Y no se trata de estar de acuerdo con todo lo que hagan o lo que digan, la escucha y la atención hacia ellos debe ser lo primero a poner en marcha aunque después se vea necesario imponer consecuencias dependiendo de lo que haya ocurrido.


Los adolescentes necesitan a los adultos, pero de una manera diferente a la que los han necesitado de niños. Ya son adultos en potencia y el entorno debe cambiar la manera en que les trata para favorecer que esa conexión con el adulto siga dándose aunque de maneras nuevas.

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