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Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años

  • Foto del escritor: Centro de Psicología Maribel Gámez
    Centro de Psicología Maribel Gámez
  • 6 dic 2025
  • 4 Min. de lectura
Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Durante décadas, la neurociencia ha descrito la vida del cerebro humano como un desarrollo con una evolución relativamente simple: crece vertiginosamente en la infancia, alcanza su madurez en la juventud y luego inicia, poco a poco, un proceso de deterioro. Sin embargo, un estudio reciente publicado el pasado 25 de noviembre en Nature Communications por los investigadores Alexa Mousley, Richard A. I. Bethlehem, Fang-Cheng Yeh y Duncan E. Astle propone un retrato mucho más complejo y sorprendente: nuestro cerebro no envejece de forma lineal, sino que atraviesa cinco grandes fases a lo largo de la vida, delimitadas por cuatro “puntos de inflexión” en los que su organización interna experimenta una profunda transformación.

 

El estudio Topological turning points across the human lifespan [Puntos de inflexión topológicos a lo largo de la vida humana], basado en más de 4.000 imágenes de conectividad cerebral de personas de entre 0 y 90 años, revela una historia inesperada: a medida que crecemos, maduramos y envejecemos, las redes neuronales cambian su forma de comunicarse, reorganizan sus rutas internas y redistribuyen su eficiencia de una manera que recuerda más a un organismo que se adapta que a una máquina que simplemente se desgasta.


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Primera fase (0–9 años): el cerebro constructor

 

La vida mental comienza en un torbellino de conexiones. Al nacer, el cerebro es un hervidero de enlaces neuronales: millones y millones de caminos que se crean sin descanso. Es la etapa en la que el entorno moldea con mayor fuerza. Cada estímulo, cada experiencia y cada aprendizaje deja una huella duradera.

 

A partir de los primeros años, llega una poda masiva: el cerebro elimina conexiones redundantes y consolida las más útiles. Se construyen los cimientos de habilidades como el lenguaje, la atención o el control emocional. Es un periodo de enorme plasticidad, pero también de fragilidad.

 

Segunda fase (9–32 años): el cerebro optimizador


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

A partir de la preadolescencia y hasta bien entrada la treintena, comienza una transformación silenciosa pero decisiva. El cerebro afina su arquitectura interna para hacerse más rápido, integrado y eficiente. Las rutas de comunicación se vuelven más cortas y directas; las regiones cerebrales cooperan con mayor fluidez.

 

Según el estudio, es precisamente en esta etapa cuando la eficiencia global del cerebro alcanza su punto máximo, alrededor de los 30 años. Esto explicaría por qué la juventud y la adultez temprana son épocas especialmente fértiles para el aprendizaje complejo, el pensamiento flexible y la creatividad.

 

Tercera fase (32–66 años): el cerebro estable

 

Tras esa optimización llega una larga meseta, la más extensa de todas. Durante más de tres décadas, la topología cerebral —la forma en que sus regiones se conectan entre sí— se estabiliza notablemente. No hay grandes revoluciones, sino ajustes finos: las redes se vuelven más especializadas y cada zona del cerebro afina su papel.


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Esta etapa coincide con un periodo vital igualmente estable: madurez profesional, consolidación personal, habilidades basadas en la experiencia. El cerebro se apoya menos en la velocidad y más en la pericia acumulada. Podría decirse que la mente entra en su “edad de la maestría”.

 

Cuarta fase (66–83 años): el cerebro reorganizador

 

A partir de los 66 años, el equilibrio comienza a cambiar. No se trata aún de un deterioro brusco, sino de una reorganización progresiva. La materia blanca —las autopistas por las que viajan los impulsos nerviosos— empieza a mostrar señales de desgaste. El cerebro, sin embargo, compensa esta pérdida adaptando sus rutas: recurre a circuitos alternativos y fortalece conexiones locales.


Estos cambios pueden traducirse en una ligera disminución en la velocidad de procesamiento o en la necesidad de mayor esfuerzo para tareas antes realizadas automáticamente. Pero también revelan un aspecto fascinante: incluso en el envejecimiento temprano, el cerebro sigue siendo un órgano dinámico.


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Quinta fase (83 años en adelante): el cerebro local

 

En los últimos años de la vida, los cambios se vuelven más pronunciados. El estudio muestra que las conexiones globales —las que comunican regiones distantes— se debilitan de forma notable. Para seguir funcionando, el cerebro se apoya cada vez más en circuitos locales, muy especializados.

 

Esta reconfiguración ayuda a explicar por qué algunas capacidades, como la memoria reciente o la multitarea, se vuelven especialmente vulnerables. Pero también por qué otras —como el vocabulario, el juicio emocional o la sabiduría práctica— pueden mantenerse sorprendentemente estables: dependen de redes locales que resisten mejor el paso del tiempo.

 

Una hoja de ruta reorganizativa


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

Más que describir un declive, los investigadores hablan de una reorganización continua. La arquitectura cerebral es mucho más dinámica de lo que se pensaba. Se adapta en la infancia, se optimiza en la juventud, se estabiliza en la madurez y se reconfigura al envejecer.

 

Este nuevo modelo plantea preguntas fascinantes: ¿En qué etapa somos más vulnerables a ciertos trastornos? ¿Podemos intervenir en momentos clave para fortalecer la salud mental? ¿El envejecimiento es una pérdida inevitable o una transición hacia otra forma de organización cerebral?

 

Lo que está claro es que el cerebro no es un motor que se apaga lentamente, sino un sistema vivo que cambia de estrategia a lo largo del camino.

 

Y, según este estudio, ese camino está marcado por cinco grandes edades que, juntas, cuentan la historia completa de lo que somos.


Un mismo cerebro, 5 etapas: transformaciones a los 9, a los 32, a los 66 y a los 83 años. Centro de Psicología Aplicada Maribel Gámez

 

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28 comentarios


giuliamari
09 ene

Muy interesante!! Qué importante es conocernos y saber cómo funcionamos a nviel biológico!!

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Maribel Gámez
Maribel Gámez
17 dic 2025

Qué lio y que interesante a la vez!

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africalavandeira
africalavandeira
13 dic 2025

👍

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Maribel Gámez
Maribel Gámez
17 dic 2025
Contestando a

🩷

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lapanaderadesiempre
10 dic 2025

Se persigue el conocimiento científico y cada vez se llega más lejos, hay que felicitar a los investigadores.

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pacogustioz
10 dic 2025

Fantástico artículo, cada vez la ciencia tiene más respuestas a problemas importantes.

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