¿UNA SEMANA SIN REDES SOCIALES?
- Giulia Mari

- hace 2 días
- 6 Min. de lectura

Imagina dejar el smartphone un lunes por la mañana y no volver a tocarlo hasta el domingo siguiente. Nada de historias en Instagram, nada de mensajes por WhatsApp, nada de scroll infinito en TikTok. Para los participantes de una investigación publicada en 2025 por JAMA Network Open, esto no fue un desafío extremo, sino un protocolo clínico. Los datos surgidos de esa semana de silencio en redes cuentan una historia que todos deberíamos escuchar: la de una generación ansiosa que recupera su serenidad en el momento exacto en que decide "desconectarse".
Este estudio, realizado por el departamento de psiquiatría del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, analiza la relación entre el uso de las redes sociales y el aumento de los síntomas de ansiedad y depresión en una muestra representativa de adultos jóvenes en los Estados Unidos. Los 373 participantes fueron la prueba práctica de los efectos de un détox de una semana.

Hasta hoy, los resultados sobre el vínculo entre redes sociales y salud mental han sido a menudo contradictorios. El motivo principal es la excesiva dependencia de los "self-reports" (autoinformes): los participantes tienden a calcular mal el tiempo pasado frente a la pantalla o sus propios hábitos de sueño, introduciendo distorsiones que contaminan los datos. Para superar estos límites, el estudio introduce el concepto de Digital Phenotyping (Fenotipado Digital). Se trata de una medición multimodal que combina:
- Datos Pasivos: Información objetiva recogida por los sensores del smartphone (movilidad GPS, actividad física, duración real de la pantalla).
- Datos Psicológicos: Evaluación de la dependencia emocional y la compulsividad (no solo cuánto tiempo usas las redes, sino cómo te sientes mientras lo haces).
- EMA (Ecological Momentary Assessment): Monitoreo de los síntomas en tiempo real, capturando el estado mental en el momento exacto en que se manifiesta en la vida cotidiana.

Este enfoque innovador busca, en primer lugar, comparar si son más dañinos los datos cuantitativos (es decir, las horas pasadas en redes) o los datos cualitativos (la sensación de dependencia que generan las redes); después, el objetivo principal es medir el impacto clínico de un détox de una semana sobre la depresión, la ansiedad y el insomnio.
Tras una sola semana de abstinencia completa de redes sociales (Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y X), se detectaron mejoras clínicas inmediatas, medibles y sorprendentes:
- Ansiedad: Reducción del 16,1% (Escala GAD-7).
- Depresión: Reducción del 24,8% (Escala PHQ-9).
- Insomnio: Reducción del 14,5% (Escala ISI).
- Longevidad del beneficio: Los efectos fueron más potentes para quienes partían de una situación de depresión "moderadamente grave", con una reducción de los síntomas casi del doble en comparación con quienes presentaban síntomas leves.

Pero, ¿es únicamente el tiempo que pasamos en las redes un factor importante, o existen otros factores que influyen?
Un estudio previo realizado por la Universidad de Stanford investigó no solo los aspectos cuantitativos del uso de las redes (es decir, cuántas horas pasan en ellas), sino también los aspectos cualitativos, teniendo en cuenta una serie de otros factores fundamentales:
- Tiempo: Horas totales al día dedicadas a las redes sociales.
- Frecuencia: Número de visitas semanales en cada aplicación.
- Multi-atención: Número de diferentes plataformas utilizadas (Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, etc.).
- Uso Problemático: Presencia de síntomas similares a la adicción (ej. abstinencia, tolerancia, conflictos derivados del uso).

- Intensidad: Conexión emocional con la aplicación e integración de las redes en la vida cotidiana.
Posteriormente, los 1.730 adultos jóvenes que participaron en la investigación, con edades comprendidas entre los 19 y los 32 años, fueron divididos en 5 tipos de perfiles de usuario diferentes:
Wired (Cableados): Puntuaciones altas en todo, especialmente en el uso problemático de las redes sociales, que reflejan un cierto grado de adicción a las mismas.
Connected (Conectados): Mucho tiempo dedicado a las redes y alta intensidad emocional, pero sin los rasgos de la adicción.
Diffuse Dabblers (Experimentadores Difusos): Usan muchas plataformas diferentes, pero por poco tiempo y con baja frecuencia.
Concentrated Dabblers (Experimentadores Concentrados): Pasan mucho tiempo en las redes, pero solo en pocas plataformas y con un bajo nivel de involucramiento emocional.

Unplugged (Desconectados): Uso mínimo o nulo de todas las variables (grupo de referencia).
Contrariamente a lo que la mayoría de la población podría pensar, los investigadores descubrieron que el problema no es solamente la cantidad de tiempo pasado en las redes, sino el uso que se hace de ellas. Los perfiles asociados a una mayor adicción a las redes y a un elevado nivel de intensidad emocional son los perfiles de usuario con mayor riesgo de desarrollar síntomas depresivos y ansiosos.
El grupo de usuarios categorizados como “Wired” tiene una probabilidad 2,7 veces mayor de sufrir depresión y 3,7 veces mayor de sufrir ansiedad en comparación con los "Unplugged". Incluso el grupo "Connected", que no mostraba signos de adicción clínica pero estaba muy involucrado emocionalmente, tenía el doble de probabilidades de presentar síntomas de depresión y ansiedad.

Los autores concluyen, por tanto, que las intervenciones educativas y clínicas no deberían centrarse solo en la reducción del tiempo dedicado a estar en línea (enfoque cuantitativo), sino que deberían abordar los modelos de comportamiento y el apego emocional a las redes sociales.
Lo que preocupa a numerosas personas es precisamente el grado de adicción que genera el uso de las redes sociales. Para definir la variable de la dependencia emocional, los investigadores utilizaron la Bergen Facebook Addiction Scale (BFAS), adaptándola a todas las redes sociales (no solo a Facebook). Esta escala se basa en la teoría clásica de las adicciones y evalúa 6 elementos clave. Si una persona respondía "A menudo" o "Muy a menudo" a estos criterios, era clasificada en el grupo de alto riesgo.
Aquí están los 6 criterios explicados en detalle:

Saliencia (Salience): El pensamiento en las redes sociales es constante durante todo el día. El usuario pasa mucho tiempo pensando en lo que ha pasado en línea o planeando cuándo podrá volver a conectarse.
Modificación del estado de ánimo (Mood Modification): El uso de las redes se utiliza como una estrategia de "autocuidado" o de "entumecimiento emocional" para reducir sentimientos negativos como la culpa, la ansiedad, la impotencia o la depresión. En la práctica, uno se conecta para "desconectar" o sentirse mejor.
Tolerancia (Tolerance): La necesidad de pasar cada vez más tiempo en las redes para obtener el mismo nivel de satisfacción o "placer" que se sentía inicialmente con sesiones más cortas. Cuanto más tiempo pasamos en las redes, más tarda en llegar la recompensa hormonal de la dopamina al haber desarrollado una tolerancia.
Abstinencia (Withdrawal): La aparición de sentimientos negativos (inquietud, irritabilidad, ira o malestar) cuando el acceso a las redes se limita o se impide.

Conflicto (Conflict): El uso de las redes entra en conflicto con las responsabilidades de la vida real e impide su normal realización: estudio, trabajo, relaciones personales o salud física (por ejemplo, dormir menos para estar en línea).
Recaída (Relapse): La incapacidad de reducir o controlar el tiempo pasado en las redes a pesar de la voluntad o los intentos de hacerlo.
Para recapitular, las conclusiones más importantes de este estudio son que, en primer lugar, el grupo "Wired" (el de los síntomas más graves de ansiedad y depresión) era el único que presentaba puntuaciones altas en los seis criterios. Por el contrario, el grupo "Connected" pasaba mucho tiempo en línea y estaba emocionalmente involucrado (puntuaciones altas en "Intensidad"), pero no presentaba estos signos de adicción. Sin embargo, ellos también tenían un riesgo de ansiedad y depresión duplicado. Esto sugiere que la adicción a las redes y el fuerte involucramiento emocional son los dos factores de riesgo más significativos, que a menudo se encuentran asociados también a un uso elevado en términos de tiempo.

Los resultados que surgen de estas dos importantes líneas de investigación trazan un panorama tan claro como urgente: nuestra relación con las redes sociales ya no es solo una cuestión de tiempo, sino de salud pública. Si el estudio de Pittsburgh nos enseñó que no todos somos usuarios iguales —distinguiendo entre quienes "navegan" y quienes se quedan "encadenados" emocionalmente a las plataformas (los perfiles Wired)—, la más reciente experimentación de 2024-2025 nos entrega la prueba de fuego: desintoxicarse de las redes tiene un impacto inmediato en la salud psicológica.
El descubrimiento de que una sola semana de "détox" pueda reducir los síntomas depresivos en un 25% y los de la ansiedad en un 16% no es solo un dato estadístico, sino una potente señal clínica. Nos dice que nuestro cerebro posee una extraordinaria capacidad de resiliencia, lista para reactivarse en cuanto interrumpimos el flujo constante de comparaciones sociales y notificaciones compulsivas. Sin embargo, el hecho de que el sentimiento de soledad permanezca invariable incluso sin redes nos recuerda una verdad fundamental: el mundo digital puede anestesiar el vacío, pero no puede llenarlo.

En conclusión, el desafío para la "generación siempre conectada" no es necesariamente el retorno a un pasado analógico, sino la conquista de una nueva conciencia. No basta con contar los minutos pasados frente a la pantalla; debemos empezar a medir el peso que esos minutos tienen en nuestro bienestar y en nuestra vida.
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Creo que es una drama personal y social de muy difíl solución. Probablemente imposible.
Los están prohibiendo en escuelas y campamentos de Estados Unidos parte evitar que entren en redes sociales m
Benvenuta di nuovo, Giulia! Piacere di leggere il tuo articolo, mi ha sembrato molto interessante.
Muchísimas gracias, por compartir con nosotros este estudio. Personalmente, tuve desactivado Instagram tres meses. Decidí desactivarlo porque en Septiembre, después de compartir una de mis últimas historias antes de desactivarlo, pensé que estar ahí no me aportaba mucho. No solía utilizar mucho tiempo Instagram, pero observé que cuando más solía utilizarlo era en el transporte, cuando me sentía aburrida o después de haber estado leyendo un tiempo. Al principio, cuando lo desactivé buscaba abrir el icono en estos contextos en el móvil, pero pasado un tiempo volví a descubrir lo placentero que es ir sentado en el autobús mirando por la ventana, escuchando música relajante.…
Tema muy interesante y muy necesario de tratar. Gracias.
Una semana me parece imposible yo hago pequeños descansos y me siento bien pero vuelvo a mirar que ha pasado en las redes. Algún consejo rápido?