La palabra soledad proviene del latín solĭtas y se define según la Real Academia Española de la Lengua (RAE) como la carencia de compañía. Dicha carencia puede ser una decisión voluntaria de la persona, pero en otras ocasiones, las circunstancias llevan a la persona a vivir en soledad de forma involuntaria.
La soledad involuntaria o no deseada, según Roncero & González-Rábago (2021), se define y puede ir acompañada de sentimiento de tristeza por diferencia entre la red social que considera que tiene la personas y la realidad de su situación. Esta diferencia entre la percepción y la realidad, preocupa a la sociedad y a la salud pública, ya que sentirse solo o sola se ha asociado con una peor salud a nivel físico, habiendo más riesgo de hipertensión, enfermedades coronarias, mayor mortalidad, deterioro cognitivo o dejar de lado los hábitos saludables, entre ellas la higiene o la alimentación.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2018), en España se encuentra en una situación de pleno crecimiento de la población mayor, reflejando que hay 120 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años, o lo que es lo mismo, un registro del 120% del envejecimiento. En 2030 la población mayor de 65 años superará el 25 % de la población total. Y este aumento de población va acompañado de un aumento considerable de la soledad no deseada en las personas mayores.
En la actualidad, el 31% de las personas mayores en Europa viven solas y en España son similares, ya que en uno de cada cuatro hogares vive una persona sola en nuestro país, siendo un 25% de hogares unipersonales, de los cuales el 42% de estos hogares vive una persona mayor de 65 años (Tirado, 2019), siendo mayor el porcentaje de mujeres que hombres en esta etapa de vida.
Esta situación de soledad se ha visibilizado desde la situación de pandemia, identificando un desencadenante del aumento del sentimiento de soledad y el aislamiento social entre las personas mayores debido a la limitación de movilidad, como la limitación del contacto con sus seres queridos, amigos y actividades de ocio y tiempo libre.
Pero, ¿por qué nos preocupa la percepción de soledad en las personas mayores? Los adultos mayores están en mayor riesgo de soledad y aislamiento social por el aumento de probabilidad de perdida de redes sociales (amigos, familiares….), vivir en viviendas unifamiliares, enfermedades crónicas y pérdidas sensoriales (visual y/o auditiva)
Según estudios recientes, existen riesgos de salud en adultos de más 50 años de edad que perciben esta soledad involuntaria y entre los que se encuentran:
· Aumento de un 50 % del riesgo de demencia o pseudo-demencia. Este último término es una demencia secundaria a una depr
esión en población mayor.
· Aumento de riesgo de enfermedades cardiovasculares: cardiaca (29%) y riesgo de accidente cerebrovascular (32%)
· Mayores tasas de depresión, ansiedad y suicidio.
· La soledad en los pacientes con insuficiencia cardiaca se asoció a un riesgo de muerte casi 4 veces mayor, a un aumento del 68 % del riesgo de hospitalización y a un aumento del 57 % del riesgo de visitas a la sala de emergencias
· Mayor riesgo de mortalidad. En casos de insuficiencia cardiaca aumenta 4 veces más este riesgo con un aumento de hospitalización y de visita a urgencias.
¿Qué podemos hacer por las personas mayores?
- Vigilar cualquier indicador de demencia o deterioro cognitivo
- Visitar a un experto de neuropsicología para una valoración de posibles trastornos del estado de ánimo o depresión o deterioro cognitivo
- Seguir las pautas de los profesiones de la salud.
Y recuerda, prevenir y hacer un seguimiento de nuestras personas mayores, ayuda a mejorar su calidad de vida.
Referencias
Rubén Yusta Tirado. La soledad no deseada en el ámbito de la gerontología. Trabajo Social Hoy, 2019.
U. Martín Roncero e Y. González-Rábago. Soledad no deseada, salud y desigualdades sociales a lo largo del ciclo vital. Gaceta Sanitaria, 2022.
Soledad y aislamiento social vinculados a afecciones graves. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC. EE.UU., 2021
❤️
Sí, los programas de acompañamiento a personas mayores son estupendos, lástima que haya pocos.
Hay programas de voluntariado de acompañamiento a personas mayores muy interesantes.
🌈
No es casualidad que la esperanza de vida sea muy alta en Japón, Italia y España: las redes familiares de apoyo en estos países a los ancianos funcionan bastante mejor que en el resto del mundo, lo que mantiene sus ganas de vivir.