EL EJERCICIO AYUDA A TRATAR LA DEPRESIÓN
- Centro de Psicología Maribel Gámez

- 4 feb
- 5 Min. de lectura

La depresión es uno de los trastornos mentales más prevalentes a nivel mundial, afectando a unos 280 millones de personas en todo el mundo y contribuyendo en gran medida a la discapacidad global. El tratamiento convencional típico incluye psicoterapia de evidencia científica, como la terapia cognitivo-conductual, y medicación antidepresiva; pero estos tratamientos no funcionan de manera uniforme para todas las personas.
En este contexto, el ejercicio físico ha sido considerado una intervención alternativa o complementaria que puede aliviar los síntomas depresivos. Las razones biológicas y psicológicas por las cuales el ejercicio influye en el estado de ánimo incluyen la liberación de neurotransmisores (como serotonina y dopamina), el aumento de factores neurotróficos (proteínas esenciales que regulan la supervivencia, desarrollo, crecimiento y diferenciación de las neuronas) que promueven la plasticidad cerebral, mejoras en la autoestima y la reducción del estrés sistémico.

Para sintetizar el estado actual de la evidencia, un equipo de investigadores liderado por el Andrew Clegg con colaboradores de la Universidad de Lancashire realizó una revisión sistemática actualizada publicada en el Cochrane Database of Systematic Reviews el 8 de enero de 2026. Esta revisión compara directamente la efectividad del ejercicio con tratamientos estándar como la terapia psicológica y, en menor medida, con medicación antidepresiva.
La revisión se realizó sobre 73 ensayos controlados aleatorizados (RCTs), con casi 5.000 adultos diagnosticados con depresión incluidos en el análisis, comparando tres modalidades:
- Ejercicio versus no intervención o control (lista de espera, ausencia de tratamiento).
- Ejercicio versus psicoterapia (terapia psicológica, mayoritariamente centrada en tratamiento estructurado).

- Ejercicio versus terapia farmacológica (antidepresivos).
Posteriormente se evaluaron síntomas depresivos al final de los periodos de intervención, con escalas validadas utilizadas en los estudios clínicos.
En cuanto al ejercicio, incluyó actividades físicas estructuradas o programadas, como caminar rápido, trotar, ciclismo, entrenamiento de fuerza y otras formas de actividad programada según criterios del American College of Sports Medicine.
Los investigadores evaluaron el riesgo de sesgo, tamaño de muestra y métodos estadísticos utilizados, lo que influye en la confianza de las conclusiones. Muchos de los estudios incluidos eran pequeños (menos de 100 participantes), limitando la potencia estadística de algunas comparaciones.

En cuanto a resultados, y comparando la modalidad de ejercicio frente a no intervención, los datos mostraron consistentemente que el ejercicio moderado puede reducir los síntomas de depresión en comparación con no recibir ninguna intervención. Esta mejora fue descrita como beneficio moderado cuando se compara con grupos de no tratamiento o control pasivo. Por ejemplo, completar alrededor de 13-36 sesiones de ejercicio de intensidad ligera a moderada se asoció con reducciones clínicas significativas de síntomas depresivos en varios ensayos.
Comparando la modalidad de ejercicio frente a terapia psicológica, uno de los hallazgos más llamativos de esta revisión fue que no se observó una diferencia significativa entre los efectos del ejercicio y la terapia psicológica en términos de reducción de síntomas depresivos, lo que significa que, en los ensayos comparativos directos disponibles, el ejercicio produjo mejoras en el estado de ánimo similares a las que se logran con la psicoterapia tradicional de evidencia científica, como la cognitivo-conductual.

Sin embargo, esta conclusión se basa en un número limitado de estudios directos, con tamaños de muestra pequeños, lo que sugiere que la evidencia es prometedora pero aún moderada.
En la modalidad de ejercicio frente a medicación antidepresiva, cuando se comparó con tratamientos farmacológicos, la evidencia también indicó efectos similares, aunque la certeza de estos resultados fue menor que para la comparación con la terapia psicológica. Esto se debe a que había aún menos estudios directamente comparativos y la calidad metodológica varió notablemente.
En cuanto a los efectos secundarios y seguridad, los efectos adversos del ejercicio fueron poco frecuentes, con reportes aislados de lesiones musculares o articulares (precisamente los que uno podría esperar con actividad física). Por su parte, los efectos secundarios de la terapia convencional o farmacológica, como fatiga o efectos gastrointestinales, estaban dentro de lo documentado en ensayos previos.

La investigación no identificó un único tipo de ejercicio claramente superior al resto, pero varios patrones se identificaron nítidamente. El ejercicio de intensidad ligera a moderada (por ejemplo caminar rápido, bicicleta suave) mostró efectos beneficiosos comparables a la terapia, mientras que programas combinados (aeróbico más resistencia) tendieron a mostrar mejores resultados que ejercicio aeróbico aislado en algunos estudios. Otras posibilidades como yoga o actividades de cuerpo-mente no se incluyeron ampliamente en esta actualización, lo que abre la puerta para investigaciones futuras.
Aunque los hallazgos son alentadores, la revisión subraya varias limitaciones:
- Muchos ensayos eran pequeños, con baja potencia estadística.
- El riesgo de sesgo (por ejemplo, falta de cegamiento, datos incompletos) redujo la confianza en algunos resultados.

- Pocos estudios realizaron seguimiento después de finalizada la intervención, por lo que la durabilidad de los beneficios del ejercicio en comparación con tratamientos convencionales aún es incierta.
- Finalmente, no hay suficientes datos para concluir qué tipos de ejercicio funcionan mejor para distintos grupos (por ejemplo, edad, gravedad de depresión, comorbilidades físicas).
¿Por qué el ejercicio produce efectos similares a la terapia? Existen diversas explicaciones biológicas y psicológicas en este sentido:
- Liberación de neurotransmisores. El ejercicio promueve la liberación de serotonina, dopamina y endorfinas, sustancias implicadas en la regulación del estado de ánimo, similares a los mecanismos de ciertos antidepresivos.

- Factores neurotróficos y plasticidad cerebral. La actividad física eleva factores como BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor, Factor neurotrófico derivado del cerebro), que favorece la neuroplasticidad y la resiliencia cerebral.
- Mejoras psicológicas generales. El ejercicio puede aumentar la autoestima, la sensación de logro, la rutina estructurada y la interacción social (cuando se realiza en grupo), lo cual tiene implicaciones positivas para personas con depresión.
A la vista de todo ello, los investigadores y clínicos recomiendan no ver el ejercicio como un reemplazo único de tratamientos convencionales, sino como una opción terapéutica viable para aquellos que no pueden acceder a terapia o medicamentos; un complemento eficaz que puede potenciar los resultados cuando se combina con tratamientos tradicionales y, finalmente, una intervención accesible, de bajo costo y con múltiples beneficios para la salud general.

En conclusión, el ejercicio es seguro, accesible y sin efectos adversos significativos, lo que lo convierte en una opción válida dentro de un enfoque de tratamiento integral.
“Nuestros hallazgos sugieren que el ejercicio parece ser una opción segura y accesible para ayudar a controlar los síntomas de la depresión”, afirmó el profesor Andrew Clegg, autor principal de la revisión. “Esto sugiere que el ejercicio funciona bien para algunas personas, pero no para todas, y es importante encontrar enfoques que las personas estén dispuestas y sean capaces de mantener.”
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Je, los atletas de élite también tienen fuertes depresiones, se conoce que el "ejercicio" que ellos hacen no es suficiente...
A veces lo obvio es lo que menos se ve.
El ejercicio es muy bueno para todo. Si eres más joven, para alcanzar mayores metas físicas y su correlato mental. Si eres más mayor, para amntenerte en un estado de salud físico y mental adecuado. Pero siempre hay que hacer ejercicio.
Bueno, a mí me ha parecido entender que el ejercicio consigue en casos de depresión resultados similares a la terapia psicológica cognitivo-conductual.
Ejercicio, dieta sana y buenas relaciones sociales... ah, y un pony, queridos Reyes Magos.